Menu

Santos

Jacques Fesch

jacquescara 2intro

Jacques Fesch, de 27 años, fue guillotinado en París, en la madrugada de 1 de octubre de 1957, por haber atado a un policía durante un robo.  Jacques se convirtió en la cárcel, conoció su culpa y buscó a Dios.  En 1987, el cardenal, Jean Marie Lustiger, abrió una rigurosa investigación sobre el caso.  La Causa se inició oficialmente en 1993 y ya se ha cerrado la fase diocesana del proceso de beatificación.  Ha sido objeto de controversia por parte de los que sienten que sus crímenes lo hacen indigno como modelo a seguir pero, explica el teólogo André Manaranche: «Beatificar a Jacques Fesch no significa darle un certificado de buena conducta.  Es reconocer su conversión de orden espiritual»

 

 

 El 1 de octubre de 1957 Jacques Fesch acababa su diario de prisión con estas palabras:

  «Dentro de cinco horas veré a Jesús». Poco después, era guillotinado. Este diario en el que recogía sus años de prisión, su conversión y arrepentimiento, fue publicado por su esposa y su hija y desde entonces ha tocado miles de almas dentro y fuera de las cárceles. El 2 de diciembre de 2009, Monique, la hermana de Jacques, mostró a Benedicto XVI las cartas que su hermano escribió en la cárcel. «Yo fui su madrina de bautismo y visitándole en la cárcel, seguí de cerca su extraordinaria conversión», explicó Monique, ocho años mayor que Jacques.

jacquesfecara

Jacques era hijo del director de un banco que apenas se ocupaba de sus hijos, de origen belga, artista y ateo, siempre estuvo distante de su hijo y fue infiel a su esposa, de quien acabó divorciándose. Jacques, por su parte, era un chico al que no le gustaba hacer nada. Educado como católico, abandonó la religión a la edad de 17 años. A los 21 años, se casó con su novia embarazada, Pierrette, en una ceremonia civil. El padre de ella le consiguió un puesto en su banco, pero derrochaba todo el dinero que ganaba. Abandonó a su esposa y a su hija y se fue con otra mujer de la que tuvo otro hijo. Desilusionado con su vida, a los 24 años, quería comprar un barco y marchar a navegar alrededor del Pacífico Sur, pero sus padres se negaron a darle el dinero.

EL CRIMEN OCURRIÓ EL 25 DE FEBRERO DE 1954

El 25 de febrero de 1954, con la intención de conseguir el dinero para el barco, fue a robar a un cambista en monedas de oro, Alexandre Sylberstein. Golpeó a Sylberstein pero éste, aún consciente, logró dar la alarma. Fesch huyó, perdiendo sus gafas. Durante la huida disparó contra Jean Vergne, un oficial de policía que le perseguía, causándole la muerte. Minutos más tarde fue detenido. Asesinar a un oficial de policía era un crimen atroz y la opinión pública, hostigada por la prensa, se manifestó decididamente a favor de su ejecución. La Cour d’Assises de París lo condenó a muerte el 6 de abril de 1957. 

jacquesfespoli

Al principio, Fesch, en prisión, era indiferente a su situación, sólo mostraba hastío por todo y se burlaba de la fe católica de su abogado. Pasó tres años y medio preso en un pabellón de máxima seguridad y en ese tiempo, vivió una profunda transformación espiritual, que se evidenció en sus diálogos y su conducta y quedó registrada en el diario que escribió hasta horas antes de morir.

Un año después de estar en prisión, escribió a su pequeña hija: “Hace tres días que he recuperado la fe… Por segunda vez en mi vida caen las escamas de mis ojos y percibo la misericordia de Dios”. Inició entonces un itinerario espiritual que puede seguirse por sus cartas, con una encendida devoción a la Virgen María y un especial afecto por Santa Teresita del Niño Jesús. En la cárcel buscó mejorar su relación con su mujer y su padre, y acercarlos a la fe. Un mes antes de morir, escribió: “El Señor sigue colmándome de dones y siento mi corazón desbordante de amor, y los labios de acciones de gracias”.

Fue dos meses antes de su muerte, cuando comenzó a escribir este diario espiritual, dirigido a su hija, en el que narra su fulgurante conversión en la cárcel, después de una juventud despreocupada. Fue entre las rejas cuando se produjo su acercamiento a Dios y escribió sobre el consuelo y la alegría que recibía en la oración, pero también cuenta sus momentos de angustia ante la cercanía de la muerte. Las páginas de Fesch son un relato de su arrepentimiento, pero también un ejemplo de fe y de esperanza en la misericordia divina. Dirá ante el inminente momento de la ejecución: “un mal cuarto de hora ante toda la eternidad”.

“Es necesario rezar sin cesar”, “no tengo miedo de morir sino miedo de no morir cristianamente”, “la vida es, a pesar de todo, una gran bendición”, escribió en su diario a medida que se aproximaba la muerte. El mismo día de la ejecución escribía: “El corazón salta de mi pecho. Virgen Santísima, ten piedad de mí. Sin embargo, creo que con un poco de voluntad llegaré a superar esta angustia, pero ¡cuánto sufro de todos modos! (…) Creo que voy a interrumpir este diario, pues oigo unos ruidos inquietantes. ¡Con tal de que resista el golpe…! Ayúdame, Virgen Santísima. Adiós a todos y que el Señor os bendiga”.

El cardenal Jean-Marie Lustiger, expresó: “Espero que Jacques Fesch sea considerado un día como ejemplo de santidad”. “Dios no canoniza el pecado sino el arrepentimiento, así nadie puede sentirse excluido de su amor”. 

©Revista HM º164 Enero/Febrero 2012

Hermana Clare

Hermana Clare

Es mi hermana mayor

Carl : Me estoy convirtiendo al catolicismo en parte por la Hna. Clare Crockett.

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo