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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Santos

Los Mártires de la Vendée

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Conoce a tus mártires

Por Hna. Elvira Garro, SHM

La Revolución francesa estalla en 1789 con un clima claramente hostil hacia la Iglesia. La expropiación de los bienes de la iglesia y la exclaustración de las órdenes religiosas no tardaron en llegar. En 1790 se aprueba la Constitución Civil del Clero, condenada por Pío VI, que convierte a la iglesia francesa en una iglesia nacional y cismática, separada de Roma. El clero se divide entre juramentados, sacerdotes que juran la Constitución Civil, que pasan a ser empleados del Estado, y refractarios, los que permanecen fieles a Roma. Estos últimos son depuestos de sus cargos y las parroquias son regentadas por curas juramentados. Los que no juraban tenían la amenaza de destitución, deportación o guillotina.

Muchos sacerdotes fieles a Roma se exilian y otros se esconden para atender en la clandestinidad a las ovejas a ellos confiados. Nace una iglesia de catacumbas: un granero, un sótano, el foso de un castillo, el bosque, son lugares para celebrar la Misa y recibir los sacramentos. Fieles y sacerdotes saben que su vida está en peligro pero prefieren la muerte a renegar de Cristo y de su Iglesia.

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La República avanza inexorable para borrar cualquier vestigio cristiano de la sociedad francesa. Se entroniza a la «diosa Razón» en la catedral de París, los nombres cristianos de algunas poblaciones son sustituidos por otros que no tengan nada que ver con la fe. Se prohíbe la educación religiosa en las escuelas; cambian el calendario juliano por un calendario republicano. La semana pasa a tener diez días en lugar de siete, para quitar la importancia y descanso del domingo, día del Señor. En adelante, los días no harán alusión a los santos sino a animales, plantas e instrumentos de trabajo, se suplantan las fiestas religiosas por fiestas republicanas, se profanan las iglesias, se quitan las campanas, etc.

En septiembre de 1792 comienzan las matanzas de sacerdotes, se anima a los ciudadanos a delatarlos, ofreciendo cien libras al que denuncie a uno de ellos.

En toda Francia hay movimientos contra la República pero La Vendée, región al oeste de Francia, se levanta como en una nueva cruzada, para defender los derechos de Dios. Un viejo vandeano relatará más tarde: «No hicimos nada, a pesar de nuestra indignación, mientras nos dejaron a nuestros sacerdotes e iglesias; pero cuando vimos las maldades que se cometían contra Dios, nos levantamos para defenderlo».

La fe había enraizado con profundidad en el pueblo vandeano, especialmente tras las misiones realizadas por los monfortianos. El amor a la Cruz, al Santísimo sacramento y el rosario quedaron impresos en sus corazones. Por eso, cuando la Revolución desató el odio hacia Cristo en la sociedad y en su Iglesia, el pueblo se levantó para defender lo que amaba y respetaba, dispuesto incluso al martirio. No disponían de armas, pero entre sus manos se deslizaban las cuentas del rosario y en algunos batallones se rezaba hasta tres veces al día.

Ante los cañones republicanos, estos pobres solo tenían sus bastones. ¡Frente a los fusiles, solo poseían sus hoces! No tenían uniforme militar pero sí un distintivo que les aunaba a todos: el emblema del Sagrado Corazón bordado en rojo en su pecho, en el sombrero, con las iniciales de Jesucristo Rey.

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El ejército republicano aúlla con saña infernal sobre los vandeanos. Las órdenes de París son tajantes: exterminar La Vendée y hacer de ella un inmenso cementerio que sirva de escarmiento a toda Francia. Marchan hacia La Vendée las llamadas «columnas infernales», columnas del ejército republicano que hicieron honor a su nombre, llenando de horror y muerte La Vendée, masacrando a la población vandeana de forma indiscriminada. El General Westermann, conocido como el carnicero de La Vendée, cuenta así lo ocurrido, después de la batalla de Savenay en diciembre de 1793, donde fueron exterminados 6.000 prisioneros vandeanos: «siguiendo las órdenes que me dieron, aplasté a los niños bajo las patas de los caballos, masacré mujeres... No tomé ni un solo prisionero... los exterminé a todos». Trescientos mil hombres, mujeres y niños fueron víctimas del Terror. Se registraron extremos de crueldad increíbles como las perpetradas por el general Amey en Mortagne, que asó en hornos de pan a vandeanas con sus hijos, «para que no alumbren a más bandidos»; Más de veinte puestos de ahogamiento fueron creados a lo largo del Loira. Solo en Pont-au-Baux fueron lanzadas al agua y ahogadas 3.000 mujeres.

Los vandeanos se habían lanzado al combate con generosidad, ofreciéndose como sacrificio. Algunos incluso se vestían con traje de fiesta como si fueran a la boda, porque estaban seguros de que más allá de la muerte el Corazón de Jesús sería su única patria.

El 19 de febrero de 1984, San Juan Pablo II beatificó a 84 vandeanos que murieron por la Fe fusilados en Champ-des-Martyrs d’Avrillé, y a otros 15 que fueron guillotinados en Angers. El Santo Padre dijo en su homilía: «Son algunos de los numerosos mártires que en tiempos de la Revolución Francesa aceptaron la muerte, porque quisieron conservar su fe y su religión con firme adhesión a la Iglesia católica y romana; sacerdotes que se negaron a prestar un juramento que consideraban cismático, y que no quisieron abandonar su cargo pastoral; laicos que permanecieron fieles a estos sacerdotes, a la Misa celebrada por ellos y a las manifestaciones de culto a María y a los santos».

«El corazón de cada familia, de cada cristiano, de cada hombre de buena voluntad, debe librarse una “Vendée interior”. ¡Todo cristiano es espiritualmente un vandeano! No dejemos que se ahogue en nosotros el don generoso y gratuito. Sepamos, como los mártires de La Vendée, extraer este don de su fuente: el Corazón de Jesús. ¡Oremos para que una poderosa y alegre Vendée interior se alce en la Iglesia y en el mundo! Amén» (Cardenal Sarah).

 

©Revista HM; nº206 Enero-Febrero 2019

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