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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Testimonios

Chiara Corbella

Hna. M Carmen Checa, S.H.M.chiara-face

Más de un millar de personas asistieron al funeral de Chiara Corbella el pasado 16 de junio para darle su último adiós. La ceremonia fue una auténtica fiesta que duró dos horas y media. Chiara Corbella murió a los 28 años el pasado 13 de junio después de haberse negado a seguir los tratamientos contra un tumor que le descubrieron durante el quinto mes de su tercer embarazo.

Chiara se educó en el seno de una familia profundamente cristiana y enseguida manifestó una gran sensibilidad y una especial docilidad al Espíritu Santo. Desde pequeña también abrigó una particular relación con la Virgen María. Siempre estuvo vinculada a su parroquia y en una peregrinación a Medjugorje conoció a Enrico con el que inició un camino con la ayuda de algunos franciscanos de Asís.

Se casaron en septiembre de 2008. Pronto supieron que estaba embarazada de una niña, María. El embarazo se complicó y el médico les dijo que su pequeña vendría al mundo con problemas de salud. Le diagnosticaron una anencefalia pero ellos lo aceptaron sin reservas y pudieron gozar de su presencia unos 30 minutos pudiéndola bautizar antes de morir. “El momento en el que la he visto ha sido un momento que no olvidaré jamás. En ese momento he entendido que estábamos unidas en la vida aunque no pensaba en el hecho de que ella estaría poco con nosotros. Ella estaba unida a mí por la vida, porque era mi hija”, dijo Chiara tras dar a luz a María. “Aquella media hora no me pareció poco. Fue una media hora inolvidable. Si hubiese abortado, pienso que no podría recordar el día del aborto como una fiesta, un momento en el cual me hubiera liberado de alguna cosa. Pienso que habría sido algo que se quiere olvidar, un gran sufrimiento. El día del nacimiento de María, en cambio, podré recordarlo siempre como uno de los momentos mas bellos de mi vida”, explicó Chiara.

Después de un tiempo Chiara se quedó de nuevo embarazada y a los pocos meses los médicos le dijeron que el niño, David, nacería con gravísimas malformaciones. El niño vendría sin piernas. Sin miedo, una vez más, decidieron continuar adelante. Hacia el séptimo mes, les dijeron que no podría vivir. Y de nuevo los dos, con una gran mirada de fe, decidieron acompañar al pequeño David desde su nacimiento hasta su muerte. Fue bautizado antes de que se apagase su pequeño corazón a los pocos minutos de nacer.

En 2010 de nuevo se quedó embarazada por tercera vez. En esta ocasión era Francesco. Las ecografías mostraban que era un bebé sano. Pero al quinto mes de embarazo, la cruz les visitaba de nuevo. A Chiara le diagnosticaron un cáncer de lengua. Sabían que eran necesarias las sesiones de quimioterapia y radioterapia para salvar la vida de Chiara pero los dos deciden seguir adelante con el embarazo. Querían defender la vida de su hijo. Retrasó su tratamiento hasta que naciese el niño para que las radiaciones no afectasen al embarazo. “No quiero morir por Francesco, quiero dar mi vida a Francesco”, dijo Chiara.

chiara-bebe-nybTodas estas pruebas no perturbaban a ninguno de los dos, que iban aceptando la voluntad de Dios. Siempre han repetido la oración de consagración a María que terminaba con el Totus Tuus… El pequeño vino al mundo el 30 de mayo de 2011. Doce meses después, Chiara le escribió una carta por su primer cumpleaños. En ella le decía: “Voy al Cielo para ocuparme de María y David, tú quédate aquí con papá. Yo desde allí rezaré por vosotros. Eres especial y tienes una gran misión. El Señor te ha elegido y yo te mostraré el camino a seguir si abres tu corazón. Confía en mí, vale la pena. Mamá”. Además dejó escritas unas letras a su marido donde le pedía que no estuviese triste, ya que “ahora voy allí y puedo cuidar de María y David. Tú quédate aquí y cuida bien de Francesco”.

Chiara inició sus sesiones contra el cáncer con cuatro meses de retraso. Eso la debilitó mucho e hizo que perdiese la vista de su ojo derecho. Pero siempre tuvo presente que lo había hecho por amor y eso le daba felicidad en medio del dolor físico. Una felicidad que siempre mostraba con una gran sonrisa y con un brillo especial en su mirada.

Chiara, acabó la batalla contra el dragón, como ella misma llamaba al tumor, en referencia a la lectura del Apocalipsis, el 13 de junio de 2012. Su último mensaje de móvil se lo envió al sacerdote de su parroquia. En él le decía: “Estamos con las lámparas encendidas, esperamos al Esposo”.
 
En la homilía del funeral, Fray Vito, joven franciscano, conocido en Asís, que asistió espiritualmente a Chiara y a su familia en el último periodo, dijo:  “La muerte de Chiara ha sido el cumplimiento de una plegaria”. Ella, contó el fraile, “tras el diagnóstico médico del 4 de abril que la declaraba enferma terminal, pidió un milagro: pero no la curación, sino la paz para vivir estos momentos de enfermedad y sufrimiento, tanto ella como las personas más cercanas”.

chiara-y-bebe“Y nosotros –dijo fray Vito visiblemente emocionado- hemos visto morir a una mujer no sólo serena sino feliz”. Una mujer que vivió gastando su vida por amor a los otros, llegando a confiar a Enrico: “Quizá en el fondo no quiero la curación…”

Enrico fue entrevistado por Radio Vaticana y es realmente admirable su testimonio de fe. “Vivir con mi mujer, con Chiara, tanto en el noviazgo como en el matrimonio ha sido muy hermoso. Hemos tenido una vida plena. No sé muy bien cómo definirla… Ha sido maravilloso descubrir este amor cada vez más grande al afrontar los problemas. De esta manera nos enamorábamos cada vez más entre nosotros y de Jesús. Este amor no nos desilusionó jamás, y por eso, nunca perdimos el tiempo, aunque todos a nuestro alrededor nos dijeran: ‘Esperad, no tengáis prisa por tener otro hijo’.

Hemos vivido este amor más fuerte que la muerte. La gracia que nos ha dado el Señor, ha sido la de no poner barreras a su gracia. Hemos dicho ‘sí’, nos hemos acogido a Él con todas nuestras fuerzas porque lo que nos pedía era más grande que nosotros mismos”. Y entonces, siendo conscientes de esto, sabíamos que solos no habríamos podido jamás conseguirlo, pero con Él sí.

Chiara aseguró en una ocasión que “el Señor pone la verdad en cada uno de nosotros; y no existe la posibilidad de malinterpretarla”, en este sentido, Enrico explicó que su mujer se refería “al hecho de que el mundo de hoy te propone elecciones equivocadas con el aborto, ante el niño enfermo, ante el anciano terminal”, pero “el Señor responde con historias como la nuestra”. Somos nosotros quienes queremos filosofar sobre la vida, sobre quien la ha creado, y, al final, nos confundimos al querer convertirnos un poco en dueños de la vida, buscando escapar de la cruz que el Señor nos dona”, dijo.

chiara-familia“La verdad es que esta Cruz, –si la vives con Cristo-, deja de ser tan fea como aparenta. Si te fías de él, descubres que en este fuego, en esta Cruz no ardes, y que en el dolor está la paz y en la muerte está la alegría”. “Reflexionaba mucho, sobre todo este año, en la frase del Evangelio que dice que el Señor nos da una Cruz dulce y una carga ligera. Cuando miraba a Chiara, que estaba a punto de morir, obviamente me inquietaba. Entonces tomé coraje y pocas horas antes –eran sobre las ocho de la mañana, Chiara murió a medio día-, se lo pregunté. Le dije: ‘Pero Chiara, amor mío, ¿esta Cruz es realmente dulce, como dice el Señor?’. Ella me miró, me sonrió, y con un hilo de voz me dijo: ‘Sí, Enrico, es muy dulce’. De este modo, toda la familia no hemos visto morir a Chiara serena, sino que la hemos visto morir feliz, que es totalmente distinto”.

Enrico asegura que cuando su hijo crezca le contará “lo hermoso que es dejarse amar por Dios, porque si te sientes amado puedes hacerlo todo”, y esto es “lo más importante de la vida: dejarse amar, para después, a la vez, amar y morir felices”. “Le explicaré que esto lo hizo su mamá, Chiara. Ella se dejó amar, y en un cierto sentido, me parece que amó así a todo el mundo. El hecho de haberla visto morir feliz para mí fue un desafío a la muerte. Me daba mucho miedo pensar después de la experiencia con nuestros hijos, David y María, poder ver morir también a mi hijo Francesco”, pero, “hoy sé que hay algo hermosísimo allá que nos espera”, concluyó.


©Revista HM Nº 168 Septiembre-Octubre 2012

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