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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Testimonios

José María Zavala

Cambio de Agujas

zavala

José María Zavala, conocido periodista y escritor fecundo, ha publicado más de 30 libros. En el último libro que ha escrito, junto con su esposa Paloma, y que lleva por título "Un juego de amor", desnudan el alma ante los lectores y dan un testimonio precioso sobre su conversión y el difícil camino que tuvieron que recorrer hasta llegar al matrimonio.

Te ofrecemos a continuación un extracto de su historia tomado del programa Cambio de Agujas de HM Televisión, al que puedes acceder a través de la web: www.eukmamie.org

José María, háblanos de tu conversión.

Cómo era el hombre viejo y cómo es el hombre nuevo, ¿no? Es volver a nacer. Tener una conversión de estar que se dicen tumbativas en la que la vida te da un vuelco en cuestión de segundos. Yo, que no soy una persona de lágrima fácil, empecé a llorar. Durante horas enteras estuve llorando, hasta el punto de que llegó a formarse un pocito con mis lágrimas en el suelo. Paloma, mi mujer hoy a los ojos de Dios, puede dar fe de ello. ¿Y por qué lloré? Por haber ofendido a Dios durante tantos años de mi vida. Estuve 15 años sin pisar un confesionario. Lo tenía todo materialmente: un buen puesto de trabajo, un buen coche, un buen sueldo, una buena casa. Pero aquel día me di cuenta de que era un profundo desgraciado porque me faltaba lo más importante, que es Dios. El Señor me hizo ver a través de la Santísima Virgen y del Padre Pio, que había irrumpido meses antes en mi vida, que si seguía como estaba me iba derecho al infierno. Lo vi con una claridad meridiana. Y es curioso pero todos los sufrimientos humanos que tenemos cobraron entonces un sentido. La muerte de seres queridos, las contrariedades y los obstáculos cotidianos, todas esas piezas que hasta entonces estaban desencajadas en mi vida, porque humanamente no tenían sentido, lo adquirieron en cuestión de segundos. Y bueno, esto ocurrió no por casualidad. Yo antes creía en la casualidad, la suerte, la fortuna. Gracias a Dios son palabras que he borrado de mi diccionario personal. Ahora creo a pies juntillas en la Providencia con mayúscula. Aquel día, 5 de agosto del 2009, festividad de la Virgen de las Nieves, volví a nacer.


Tiempo después fuimos Paloma y yo a Santa María la Mayor, a Roma, a darle gracias a la Virgen. Nos fuimos a confesar y el sacerdote me ayudó a hacer examen de conciencia porque después de 15 años sin confesar había muchos sapos y culebras. Cuando ya me iba me dice el sacerdote: "Un momento. No te vayas". Yo llevaba casi 9 años sumido en un proceso de nulidad, y estuve a punto de arrojar la toalla varias veces. Y me dice: "José María, no te vayas. He escuchado muy atentamente tu caso y soy amigo del Decano del Tribunal de la Rota. Ahora es agosto, cuando abra el tribunal en septiembre, yo le voy a llamar, voy a hablar con él y me voy a interesar por tu caso. Y efectivamente, nueve meses después, el 5 de mayo del 2010, obtuve la nulidad matrimonial.


¿Cómo un muchacho de familia católica, llega a una situación de 15 años apartado de Dios?

Tuve unos padres de misa y comunión diaria, que rezaban el santo rosario todos los días, y no tengo la menor duda de que están allá arriba en el Cielo, con el Padre Pío, con todos los santos y con la Santísima Virgen. Pero la vida a veces te lleva por otros derroteros. Pese a tenerlo todo le cierras el corazón a Jesús. Te dejas mundanizar, te dejas llevar por lo material, te crees que así vas a ser más feliz. Tarde o temprano, el Señor nos da a todos una oportunidad.
Yo no tengo ninguna duda que esa oportunidad que yo tuve, del 5 de agosto del 2009, fue por todo lo que mis padres rezaron por mí. Yo creo que nosotros nos salvaremos, por supuesto, por la infinita misericordia del Señor, pero sobre todo por lo que otras personas rezan por nosotros. Yo soy una persona muy miserable. Lo era, lo soy y seguiré siéndolo, pero hay una diferencia en mi vida y es que ahora estoy enamorado de Jesús. Cuando tuve esa conversión el 5 de agosto- aunque la conversión es de todos los días-, me di cuenta que Jesús existía, que estaba cerca de mí, que me amaba con locura. Jesús quiere que todos nos salvemos; que todos vayamos al Cielo; que todos seamos santos. El Padre Pío decía: "la Virgen tiene el billete de entrada al Paraíso. Pedidle lo que queráis y Ella lo piensa todo, Ella lo piensa todo." Tenemos todo para ir al Cielo, todo para ser santos pese a nuestras miserias.

Después del fracaso de tu primer matrimonio, ¿tuviste un acercamiento al mundo del ocultismo?

Es un mundo peligrosísimo en el que está el demonio. Hay que decirlo claramente. El demonio existe. Es un dogma de fe que está en los Santos Evangelios. Decía el poeta francés Charles Baudelaire, que la mejor artimaña del demonio es persuadirnos de que no existe. ¡Y vaya que si existe! ¡Y vaya los estragos que está causando en esta sociedad de hoy! Ahora vivimos una crisis económica, hay mucha gente que cree que porque vaya a una bruja a que le eche el tarot o tal, pues va a encontrar una puerta abierta a la esperanza. Se están equivocando, se están metiendo en las redes de Satanás como yo lo hice en su momento. Yo viví unos momentos muy duros tras la muerte de mi madre, que murió de un cáncer de páncreas. Gracias a Dios pude acompañarla durante el mes que ella estuvo convaleciente. Mi madre, la última noche que yo pasé con ella, me dijo: "Hijo mío, vete a tu casa, que estás agostado." Y entonces yo me arrojé en brazos llorando como un niño y le dije: "Mamá, lo único que te pido es que cuando estés allá arriba te acuerdes de mí." Y mi madre me dijo, muy serenamente, ella una persona muy fuerte: "Sí, me acordaré de tí, pero tienes que intentarlo." Se refería a que tenía que poner en marcha mi proceso de nulidad, como así hice. Esa promesa que le hice aquella noche a mi madre se convirtió en un juramento y me di cuenta que estaba Dios por medio y que si yo iba a un proceso de nulidad era porque estaba convencido en conciencia de que mi matrimonio era nulo o no había existido a los ojos de Dios.

Cuando murió mi madre, estuve unos meses sumidos en la desesperanza, unos meses en los que estuve, si no en el abismo, sí al borde del abismo. En los que iba al Retiro a que me echaran las cartas, el tarot. Meses en los que sentía la necesidad de hacer un pacto con el diablo porque me consideraba que estaba solo en la vida, sin ningún asidero. No me faltaba materialmente de nada. Pero me faltaba a Dios. Después de tres meses en los que podía haber acabado quitándome la vida, irrumpió Paloma en mi vida. Ella de alguna manera me sirvió para que yo me diera cuenta de que mi vocación al matrimonio tarde o temprano tenía que materializarse y poner en marcha el proces de nulidad.

¿De qué manera empieza a entrar el Padre Pío en tu vida?

Quién me iba a decir a mí que me iba a enamorar de un sacerdote capuchino con barba, como la mía. Pues son esas cosas del Señor. Cuando menos te lo esperas, de la forma que menos te lo esperas, el Señor irrumpe en tu vida a través del Padre Pío. Recuerdo que unos amigos muy buenos, nos invitaron a su casa a ver una película magnífica, producida por RAI. Se titulaba así: Padre Pío. Pero antes de ir a verla a casa de estos amigos, yo le dije a Paloma en el coche: "Paloma, lo que hay que hacer por amistad. Ver la película de un fraile." Tres horas y media. A medida que fui viendo esa película, algo se removió por dentro. Yo so periodista y dije: "¿Cómo es posible que no supiera nada de un santo de este calibre? Es increíble, es un instrumento de Dios."

¿Cómo surgió escribir "Juego de Amor"?

No hay nada más grande que sentirte instrumento, aunque miserable, del Señor para hacer bien a mucha gente. Dices, "Señor, ¿qué es lo único que te puedo dar yo a ti? Mi libertad. Tómala y haz con mi vida lo que Tú consideres, que eso siempre será lo mejor para mí." Antes de escribir "Un Juego de amor", tuvimos Paloma y yo una conversación un poco airado porque le dije: "Paloma, tenemos que dar testimonio, contar nuestra vida para ayudar a los demás". Y Paloma me dijo: "Pero bueno, ¡qué me estás contando!¡Cómo voy a contar yo, valga la redundancia, mi vida en un libro!". Digo: "Paloma, tenemos que hacerlo". 

Además, acto seguido, le digo: "Mira, Paloma, no voy a escribir ese libro de la familia real que tenía pensado escribir y que ya tengo contratado y hemos cobrado la mitad del anticipo. Hay que devolverlo". ¿Qué tenemos que devolver esto, que sabes que vivimos de esto, que es el pan de nuestros hijos? Y yo: "Mira, tenemos que confiar en la Providencia". Y al final lo entendió. Vimos cómo el demonio estaba enredando para que el libro no saliera. Pero ahora damos gracias a Dios porque estamos recibiendo infinidad de correos de matrimonios que están felizmente casados pero no valoran lo suficiente el tesoro de su matrimonio sacramental. De separados, de divorciados, de matrimonios jóvenes con hijos que estaban en trámites de separación y que tras leer el libro han decidido darse otra oportunidad.

¿Cómo llegásteis a esa decisión de vivir en castidad?

Es increíble. Y vuelvo a repetir las palabras de Jesús: "Sin Mí no podéis hacer nada". Y es así. Esa es la pura verdad. Humanamente no se entiende esa reacción tan fulminante. ¿Cómo se explica ese cambio radical? Pues por la acción de Dios en tu vida. No hay otra explicación. ¿Cómo a mí, que soy un auténtico miserable, se me va a ocurrir decirle a Paloma: "Oye, Paloma, vamos a vivir como hermanos, en habitaciones separadas"? Le había dicho anteriormente al Señor: "Soy un profundo desgraciado. Tú me lo has hecho ver, tengo que enmendar mi vida. Tú me has hecho ver que si sigo como estoy, me voy a condenar. Y puedo llevarme a la condenación a todas las almas que me rodean". Fue un peso también de la responsabilidad que yo sentí tan grande por dentro, decir: "José María, ya está bien. Da un cambio a tu vida, un vuelco a tu vida".

¿Se puede ser feliz y sufrir al mismo tiempo?

Es el sentido del sufrimiento. Sí, se puede ser felix en el sufirmiento. Las contrariedades de cada día ofrecidas por amor a Dios, tienen un valor tremendo, purificador. Y luego, admaás, aprendes a ser feliz, porque en la renuncia que supone la afirmación del otro, hay felicidad, hay Amor con mayúscula. Es difícil, claro, sin la Gracia de Dios. Humanamente no se entiende. Pero si frecuentamos los sacramentos, insisto, la penitencia especialmente, y le pedimos perdón a Dios de corazón, tendremos la ayuda para intentar estar a la altura de las circunstancias. Intentar ser cada uno en su sitio instrumento del Señor para hacer el bien a los demás.

©Revista HM; º190 Mayo-Junio 2016

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