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Categoría: Abril

CAMPA1Campamento de chicos en El Triunfo (Guayaquil).

Este año hemos querido designar a la Hna. Clare como santa protectora principal de nuestro campamento, aunque no haya sido canonizada. El lema elegido ha sido “O todo o nada,” para animar a los jóvenes a que entreguen toda su vida al Señor y Nuestra Madre.

Como novedad, hemos hecho un solo campamento para pequeños y mayores en el que, al final, participaron dieciséis niños y diecisiete jóvenes. El Hno. Luke DeMasi fue el encargado de los jóvenes, que estaban divididos de tres equipos: S. Maximiliano Kolbe, S. Juan Bosco y Beato Pier Giorgio Frassati. El Hno. Ben Gurries estuvo a cargo de los pequeños, también divididos en tres equipos: Pastorcitos de Fátima, S. José Luis Sánchez del Río y Sto. Domingo Savio. El P. Dominic ayudó a comprar los alimentos que comíamos cada día y, además, nos daba el alimento espiritual en la Eucaristía y en la confesión.

Para crear emoción y motivar a los chicos, hicimos un juego de puntos confeccionando una montaña de cartulina, que cada equipo tenía que subir. Todos las noches hacíamos una evaluación para valorar qué equipos ganaban puntos por las virtudes ejercitadas (obediencia, piedad, alegría, etc.), y cuáles perdían puntos por los vicios cometidos (ira, pereza, egoísmo, etc.). Así, todos los equipos veían al final de cada día cómo estaban subiendo la montaña de la santidad.

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El campamento se realizó por primera vez en El Triunfo, a una hora de Guayaquil, en una finca llamada “Pedacito de Cielo”, que tenía de todo: cuatro piscinas, una pista de vóleibol y otra de futbol, una capilla, un gruta de la Virgen, un salón grande donde podíamos proyectar videos, y una cabaña de 30 camas, cada una con su mosquitera. Y no podemos olvidar al genial equipo de cocineras que nos atendió esos días: Loli, Virginia, Magali y Yoli. Un día, nos hicieron una tarta para el cumpleaños de John Jairo Ullaguarí. Durante toda la semana, los chicos les mostraban su agradecimiento en muchas ocasiones, cantándoles. «¡Qué buenas son las señoras cocineras…».

Para alimentar a los chicos espiritualmente, todos los días teníamos una charla de formación, Misa, adoración al Santísimo y rezo del rosario. Las charlas de formación de los mayores trataban sobre temas relativos a las ideologías, el estado político actual, la castidad, etc. Con los pequeños, vimos los capítulos de Catholic Stuff dedicados a la oración, al combate espiritual y a los tres enemigos del alma: el demonio, la carne y el mundo. Después de ver cada episodio, nos dividíamos en grupos para reflexionar sobre lo aprendido, y sacar así un provecho espiritual.

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En las horas dedicadas a la diversión, los chicos hacían deporte todas las mañanas, jugando al fútbol, rugby, balonmano, el juego de las banderas, dodgeball e, incluso, aprendieron a defenderse en el béisbol. El deporte preferido fue el fútbol; sin embargo, los chicos disfrutaban los demás deportes en los que tenían que aprender y humillarse, lo cual les hizo un gran bien espiritual para evitar que se enorgullecieran por sus cualidades atléticas. El último día, los chicos participaron en el juego del “Hombre de Hierro,” en el que fueron probados física y mentalmente, pasando por distintas pruebas en las que tenían que correr, hacer flexiones, sapitos, patear una botella, tirar una pelota de tenis atravesando un tubo, nadar y responder a tres preguntas sobre el campamento. El ganador de los pequeños fue Álex Calle y de los mayores, Jaime Zumba.

La actividad con la que más disfrutaron los chicos fue el baño en las cuatro piscinas. Este año conseguimos dos neumáticos grandes y, con ellos, los chicos saltaban, hacían olas, jugaban al básquet y al waterpolo. En la piscina circular hicimos varias veces un remolino, en el que los chicos experimentaron la sensación de estar en un río con una fuerte corriente. Una vez metidos en el remolino, era muy difícil ir contra corriente. Esta enseñanza nos sirvió de aplicación espiritual también, y descubrimos cómo el mundo nos ofrece el camino fácil que nos lleva a la muerte, y lo duro que resulta luchar contra eso.

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Por las noches, hicimos juegos nocturnos: Stratego, guerrillas, banderas y pañuelos. Además, también realizamos una procesión rezando el rosario y llevando en andas una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, que nos dirigió hasta la gruta, y otra procesión del Corpus Christi cantada ante dos altares levantados en medio de la naturaleza. Al estar en Cuaresma, aprovechamos para rezar el Vía Crucis diariamente. Una noche vimos una película sobre los mártires de la Cristiada, fijándonos en uno de ellos en particular, el personaje principal de san José Luis Sánchez del Río. Al día siguiente reflexionamos sobre la película y pensamos si nosotros estábamos dispuestos a sufrir por Cristo, especialmente en las circunstancias de cada día: morir a nuestra pereza, sufrir la burla de nuestros amigos, etc. Durante todo el campamento, los chicos solían gritar espontáneamente: «¡Viva Cristo Rey!».

No podemos olvidar que un campamento no está completo sin una marcha por las montañas, por lo que salimos en bus hacia una montaña en Bucay. Hicimos una subida de dos horas, y al final de la misma, paramos en un lugar junto a un río para comer, refrescarnos y disfrutar la naturaleza. Al bajar, rezamos el rosario dando gracias a Nuestra Madre por la marcha realizada.

El taller del campamento consistió este año en hacer rosarios de bolitas de madera. Los chicos fueron probados en la paciencia, porque a algunos les costaba hacer el nudo, pero perseveraron hasta al final. Durante toda la semana confeccionaron su propio rosario y se dieron cuenta de que no es lo mismo rezar con un rosario que uno mismo ha hecho.

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Durante la última noche, cada equipo representó una actuación, que había estado preparando toda la semana. Fue un momento ideal para que los chicos salieran de sí mismos, creando un buen ambiente de alegría y agradecimiento para celebrar juntos la última noche de campamento. Después de las actuaciones, dimos los premios al Mejor Acampado, al Mejor Equipo, a la Alegría, a la Superación, a la Piedad y al Hombre de Hierro. También dimos premios a las cocineras que trabajaron tanto para nosotros. Magaly hizo un brindis que conmovió a todos, resaltando que el campamento había sido un regalo y un privilegio, teniendo en cuenta el estado actual de los jóvenes, metidos como se encuentran en la droga, la impureza, etc.

Estamos muy contentos de cómo ha resultado el campamento. Ahora toca rezar para que los chicos rieguen la semilla que han recibido estos días y seguir trabajando con ellos para ayudarles en su camino hacia el cielo.

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Hermana Clare

Hermana Clare

Un corazón excepcionalmente grande

Hna. Sasha Smith, SHM : La Hna. Clare fue mi guía espiritual desde los diecisiete años hasta que entré en las Siervas del Hogar de la Madre. Esto significa que tuve la gracia de poder hablar con la Hna. Clare muchas veces en un nivel más personal.

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