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Categoría: Septiembre

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Peregrinación de chicas a Miami (Florida, EEUU), del 31 de agosto a 3 de septiembre de 2018.

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Para las vacaciones del día de los trabajadores (una festividad nacional que se celebra en Estados Unidos y en Canadá el primer lunes de septiembre), el fin de semana del 31 de agosto hasta el 3 de septiembre, 17 chicas de instituto y 5 siervas del HM fueron de peregrinación a Miami (Florida). Fue un viaje precioso, rebosando de sorpresas y gracias a cada momento.

Siena Miller, una de las chicas que participó, comparte su experiencia de la peregrinación:

“Habiendo asistido recientemente al campamento en las montañas de Georgia con las Siervas del Hogar de la Madre, yo estaba muy emocionada cuando supe que iban a hacer una pequeña peregrinación a Miami. Al principio no sabía ni qué íbamos a hacer, pero una cosa que sí sabía era que ¡yo quería ser parte de ello!”

El 31 de agosto, viernes por la tarde, cargamos las dos furgonetas y empezamos nuestro viaje hacia Miami. Por el camino hicimos algunas paradas para recoger a más chicas. Una de esas paradas fue una sorpresa para todas, especialmente para una que cumplía años ese día. Hicimos una visita a Jesús en una capilla de adoración en Melbourne y tuvimos cena estilo picnic al lado del agua con tarta para celebrar el cumpleaños.

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Al día siguiente, sábado, escuchamos el testimonio de un matrimonio recién casado que muy generosamente abrieron su casa para recibirnos. Las chicas disfrutaron mucho escuchando lo que el matrimonio decía y cómo les animaban a vivir su vida de fe con radicalidad. Después del testimonio, cogimos comida para tomar en el viaje y fuimos al santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt para pasar la tarde allí. Pudimos estar algún tiempo de oración en el santuario, oír el testimonio de una de las Hermanas de María de Schoenstatt y jugar en el campo cerca de unos aguacates. Esa tarde fuimos a Misa en la iglesia de San Agustín en Miami.

Siena sigue explicando: “Esa noche la Hna. Kelai dio una charla espiritual y nos preguntó si estábamos preparadas para enfrentarnos con la muerte. Yo pensaba en la Hna. Clare en Ecuador y cómo ellas tenían una conversación parecida justo antes del terremoto. Pensaba que me gustaría confesarme antes de responder que sí a esa pregunta. Fue bonito. Rezamos el rosario y Vísperas.

Madrugamos el domingo para ir a Misa con las Misioneras de la Caridad y luego ayudarles en sus deberes con los pobres. Esta parte del viaje me atraía mucho. Cada chica tenía su encargo: algunas servimos la comida a las personas sin hogar, y otras tenían que barrer o limpiar. A pesar de tener distintos trabajos, hacía falta el esfuerzo de todas para cumplir la tarea en cuestión...

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Las hermanas que trabajan allí son muy amables y alegres. Algunas habían conocido a Santa Teresa de Calcuta, lo cual fue genial para nosotras, porque nos dimos cuenta que estábamos trabajando con hermanas que habían conocido y trabajado con una santa. También me hizo mucha ilusión saber que estábamos sirviendo a los pobres como ella lo hizo. Poder hacer esto nos alegraba muchísimo. La Hna. Loretta nos dio una charla sobre Madre Teresa y contó anécdotas personales sobre la santa. Fue muy inspiradora. Mientras oíamos el rumor de la calle, veíamos el clima tropical fuera y escuchábamos a la Hna. Loretta hablar, casi parecía que habíamos sido transportadas a otro país, como si estuviéramos en la India sirviendo a los pobres. No había ruido de aire acondicionado para distraernos… o estar más cómodas, pero fue genial. Después de terminar el trabajo, visitamos el “Gesù”, la iglesia más antigua de Miami y una réplica de una iglesia en Roma. Fue muy bonito.

Cuando volvimos a la casa donde nos quedábamos, las chicas pudimos nadar mientras se preparaba la comida. Después de la comida rezamos el Rosario y cantamos fuera. Esa tarde fuimos al Santuario de Nuestra Señor de la Caridad. Tuvimos allí la adoración, y después fuimos a otra iglesia cercana para la Misa. Mientras caminábamos buscando un campo para jugar, porque la iglesia estaba cerrada, un sacerdote se nos acercó. ¡Ofreció abrirnos la iglesia! Estábamos rezando en la capilla cuando llegó el Obispo Auxiliar Peter. Nos contó anécdotas de su juventud y de cómo encontró su vocación al sacerdocio. Después de un tiempo de oración salimos para un partido de fútbol, ¡lo cual fue inolvidable!”.

Hannah Farah comenta: “… fue uno de los partidos más divertidos y graciosos que he jugado en mi vida”.

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Los planes originales para la mañana del lunes cambiaron debido a una fuerte tormenta. Íbamos a madrugar para rezar el rosario al lado del agua mientras amanecía, pero, por el tiempo, rezamos dentro de la iglesia. Después del Rosario, asistimos a la misa presidida por el Obispo Peter. Luego volvimos a nuestra “casa provisional”, desayunamos, cargamos las furgonetas y empezamos el viaje de vuelta.

Hannah comparte más de su vivencia de la peregrinación: “Todo el viaje estaba lleno de gracias, sorpresas, risas, sonrisas, macarrones con queso y mucho amor de parte de todos. Estoy muy contenta de haber ido porque me di cuenta de muchas cosas. Mi fe ha crecido. Fue una experiencia magnífica porque nunca he experimentado algo parecido. No soy la misma persona de antes del viaje. ¡Gracias, Hermanas, Dios, Nuestra Madre y todos los demás que me han ayudado a cambiar! ¡Gracias, Jesús!”.

Siena termina contando su experiencia personal: “Fue divertidísimo. Sé que si piensas en trabajo de misiones, puede parecer un rollo o difícil, y quizá lo sea. Pero es gratificante y divertido. Puedes ser las manos y los pies de Cristo realmente. Como diría Sta. Teresa de Calcuta: puedes ser “un lápiz en la mano del Señor”, haciendo su trabajo para Él. Y además de todo esto, puedes pasar el rato con las Siervas del Hogar de la Madre que son muy divertidas”.

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